NUESTROS E+ (DÍA 4)

Nuestras dos movilidades están ya tocando a su fin. En ambos proyectos ya hay varias vivencias, actividades y nuevas amistades internacionales.
En el día de ayer, nuestro alumnado ha podido visitar uno más de los numerosos rincones con encanto de la isla de Madeira.
Tras un buen desayuno, ha tocado ponerse la ropa de baño para disfrutar de un paraje natural sencillamente espectacular. Esta vez, tras un largo viaje hacia el norte de la isla, durante el cual nos hemos maravillado con los verdes valles y montañas isleños, hemos visitado las conocidas piscinas naturales de Porto Moniz.
Aquí, junto con todos los compañeros y compañeras que nos acompañan en esta aventura, nuestro alumnado se ha relajado y disfrutado resfrescándose en las aguas del Atlántico rodeados de un paisaje de película: acantilados, verdes montañas y piscinas de roca natural.
Tras una parada para reponer energías en el almuerzo, nuestro camino ha seguido hasta el faro de la localidad, donde hemos apreciado las vistas increíbles desde uno de los puntos más altos de la isla portuguesa.
Durante la jornada, profesores y profesoras de todos los países participantes observamos con alegría como nuestros pequeños estrechan lazos de amistad, superando las barreras culturales y los nervios de los primeros días. Esperamos que la experiencia y las emociones compartidas les acompañen para toda la vida.
En el proyecto de emprendimiento con el alumnado de ESO, fue otro día eminentemente cultural. Nos levantamos bien temprano para ver la ciudad subterránea de Kaymakli Yeralti Sehri. Una peculiar construcción cristiana, de las muchas de la zona.
Posteriormente nos dirigimos al Monasterio de Goreme, donde vimos los magníficos frescos de este enclave.
Después asistimos a un par de talleres de manualidades típicas de la zona, como son la cerámica y la piedra onyx e incluso Kira demostró sus dotes alfareras.
A continuación asistieron a un viaje por la imaginación en el valle del mismo nombre, debido a las caprichosas formas de las “chimeneas” y el paisaje volcánico de la Cappadoccia.
Por último dimos un paseíto por la coqueta Avalos y, para rematar, disfrutamos de una cena-espectáculo, con bailes y danzas tradicionales turcos.
Como veis, otro magnífico día.

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